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Cambio de hora: implicancias, beneficios y efectos del ajuste otoñal
Publicado el abril 4, 2026

El próximo cambio al horario de invierno modificará la rutina diaria y puede generar efectos transitorios en el sueño, la concentración y el estado de ánimo. Especialistas recomiendan anticipar algunos hábitos para facilitar la adaptación.

Con la llegada del otoño, uno de los cambios que impacta directamente la vida cotidiana es el ajuste del horario oficial. En 2026, este se realizará a las 24:00 horas del sábado 4 de abril, momento en que los relojes deberán atrasarse 60 minutos para volver a marcar las 23:00 horas. La medida rige para Chile continental e insular occidental, con excepción de la Región de Magallanes y la Antártica Chilena, que mantiene horario permanente.

El cambio busca adecuar de mejor manera las actividades diarias a la disponibilidad de luz natural, favoreciendo una mayor luminosidad durante las primeras horas de la mañana. Esto puede contribuir a mejorar las condiciones de desplazamiento al inicio de la jornada y facilitar la organización de actividades laborales, escolares y familiares.

“El cambio de hora busca una mejor adecuación de las actividades diarias a la luz natural disponible. Adaptarse al nuevo horario puede requerir una breve anticipación para acostumbrarse a la nueva rutina, por lo cual se recomienda la implementación de hábitos como desconectarse de cualquier aparato tecnológico una hora antes de acostarse, para regular el sueño de mejor manera”, dijo la jefa del departamento de Salud de la Municipalidad de Vitacura, Dra. Pía Valenzuela.

Pese a esos beneficios, este ajuste también puede provocar efectos transitorios en el organismo, especialmente durante los primeros días. Entre los más frecuentes se encuentran alteraciones del sueño, somnolencia diurna, dificultades de concentración y cambios en el estado de ánimo, por lo que una adaptación progresiva puede ser clave para enfrentar mejor la transición.

En ese contexto, especialistas recomiendan mantener horarios regulares de descanso, reducir la exposición a pantallas antes de dormir y favorecer rutinas estables, especialmente en niños, personas mayores y quienes tienen horarios muy estructurados, ya que suelen requerir más tiempo para ajustarse al nuevo horario.